«Estoy en forma, sueño con marcar mi gol 300. Si eso sucede, mejor todavía», aseguró el exinternacional brasileño durante su presentación ante los medios locales.
El ganador del Balón de Oro de 2005 y campeón del mundo con Brasil en 2002 reconoció que su regreso está ligado también a la amistad que mantiene con personas vinculadas al club italiano.
«Estoy muy feliz de estar aquí con mis amigos, pero vamos a esperar y ver si las cosas van bien con el equipo. He venido aquí por la amistad que tenemos, y eso es todo. Vamos a esperar y ver cómo le va al equipo. Estoy aquí para ayudar», explicó.
Ronaldinho también señaló que pretende transmitir entusiasmo a sus nuevos compañeros y contribuir a los objetivos deportivos del Ravenna. «Ilusionar y entusiasmar a los otros futbolistas para hacer una temporada espectacular, ganar si es posible, es esto lo que he venido a hacer aquí», afirmó en italiano.
La última aparición oficial del brasileño se remonta a 2015, cuando defendió la camiseta del Fluminense. Pese a los once años alejados de la competición profesional, Ronaldinho asegura encontrarse en condiciones físicas para afrontar este nuevo desafío.
Su posible debut, sin embargo, todavía no tiene fecha. «¿Si me verán jugar? No lo sé, solo el entrenador lo sabe», respondió el brasileño.
El regreso también responde a una estrategia comercial del Ravenna. El club mantiene una estrecha relación con Ronaldinho a través de su presidente, Ignazio Cipriani, empresario italiano perteneciente a la familia propietaria del grupo de restauración Cipriani.
El brasileño aterrizó en el aeropuerto de Forlì, en la región de Emilia-Romaña, para participar en los actos organizados por el club con motivo del inicio de la nueva temporada.
«El fútbol siempre ha sido alegría para mí y estoy emocionado de llevar ese espíritu al Ravenna. ¡Que empiece la magia!», afirmó Ronaldinho.
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