Guinea Ecuatorial busca transformar su riqueza forestal en un motor de industrialización, diversificación económica y desarrollo sostenible con el Plan Nacional de Acción Forestal 2026-2035, cuya validación técnica se aborda este jueves en un taller multisectorial celebrado en el Palacio del Gobierno de Ntobo. La iniciativa pretende cambiar el modelo de aprovechamiento de los bosques, favoreciendo el procesamiento nacional de la madera, el desarrollo del ecoturismo y una mayor participación de las comunidades en la gestión de los recursos naturales.
La apertura de los trabajos ha estado presidida por el ministro delegado de Agricultura, Ganadería y Bosques, Diosdado Obiang Mbomio, y ha reunido a representantes de las instituciones públicas, el sector privado, las universidades y la sociedad civil. El encuentro busca examinar el contenido del documento, recoger observaciones y consensuar las prioridades que orientarán la política forestal del país durante la próxima década.
Uno de los puntos centrales de la consulta es evaluar la ejecución del anterior Plan Nacional de Acción Forestal 2000-2004, identificar los avances alcanzados y analizar las limitaciones de las políticas desarrolladas hasta la fecha. Este diagnóstico servirá de referencia para revisar la nueva estrategia e incorporar las aportaciones de los distintos sectores implicados, incluidos aquellos que no participaron directamente en su elaboración inicial.
La principal apuesta del plan consiste en reducir la dependencia de la exportación de materias primas y aumentar el valor económico de los recursos forestales mediante su transformación dentro del país. Esta orientación pretende abrir nuevas oportunidades para la industria nacional, estimular la inversión y favorecer la generación de empleo, de manera que una mayor parte de los beneficios derivados de la explotación forestal permanezca en Guinea Ecuatorial.
La estrategia también contempla el desarrollo del ecoturismo y la silvicultura comunitaria como alternativas para diversificar las fuentes de ingresos y promover un aprovechamiento responsable de los bosques. A estas prioridades se suman la mitigación del cambio climático, la conservación del patrimonio natural y la mejora de las condiciones de vida de las comunidades vinculadas a los recursos forestales.
La validación técnica representa un paso previo a la aprobación política del documento. Una vez finalizada esta fase, el plan deberá pasar por el Consejo Directivo del Ministerio antes de ser sometido a la aprobación del Gobierno.
Sin embargo, el verdadero desafío no estará únicamente en aprobar una nueva estrategia, sino en convertir sus objetivos en resultados tangibles. La transformación local de la madera, la creación de oportunidades económicas, la protección de los ecosistemas y la participación efectiva de las comunidades serán factores determinantes para medir el alcance de esta iniciativa.






