La segunda edición del proyecto Agricultura Infantil reúne este verano a decenas de menores en un programa de formación que, durante un mes, les introduce en los conocimientos básicos de la agricultura mediante un modelo de enseñanza que combina teoría, práctica y actividades lúdicas.
A lo largo del campamento, los participantes aprenden a preparar el suelo, elaborar semilleros, sembrar, realizar trasplantes y ejecutar las principales labores culturales, como el riego, el deshierbe y el cuidado de los cultivos. El objetivo es despertar en los niños el interés por la agricultura y dotarlos de herramientas que les permitan comprender la importancia de producir alimentos desde el ámbito familiar.la formación se desarrolla en el centro bíblico ubicado en el barrio Dar
La iniciativa, que celebra este año su segunda edición tras la experiencia desarrollada en 2024, está dirigida a niños de entre 7 y 14 años. Al finalizar el curso, los participantes recibirán certificados acreditativos expedidos con el respaldo de la Delegación de Agricultura, institución que colabora en el desarrollo del proyecto.
Los organizadores defienden que la agricultura debe enseñarse desde la infancia, no solo como una actividad económica, sino también como una cultura capaz de contribuir a la seguridad alimentaria y al desarrollo sostenible del país. En este sentido, el proyecto también promueve la agricultura familiar como una alternativa para que los hogares puedan producir parte de los alimentos que consumen.
Más allá de la formación, el campamento se ha convertido en un espacio de convivencia, diversión y aprendizaje. Entre juegos, bailes y otras actividades recreativas, los niños comparten experiencias mientras fortalecen sus conocimientos sobre el trabajo en el campo, en un ambiente diseñado para hacer del aprendizaje una experiencia dinámica y motivadora.
Durante las entrevistas realizadas en el campamento, varios participantes manifestaron sentirse orgullosos y felices de formar parte de esta iniciativa. Los menores coincidieron en destacar la importancia de la agricultura para el presente y el futuro del país, e incluso algunos expresaron su deseo de convertirse en agricultores cuando sean mayores. Asimismo, agradecieron la oportunidad de participar en el proyecto y reconocieron el esfuerzo de su promotor, Jesús Omari, ingeniero agrónomo por la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, a quien calificaron como una persona comprometida con la promoción de la agricultura nacional.






