Este evangelio, por lo general, fue anunciado en la antigüedad por algunos siervos catalogados como «insensatos» por los religiosos y sabios de este tiempo. Pese a esa insensatez, sin embargo, Dios se manifestaba por medio de su palabra cada vez más con mayor poder e impacto a través de esos siervos como podemos apreciar en algunos relatos y personajes de las Sagradas Escrituras: 2de Reyes 6:17/18, Hechos 9:40, Hechos 3: 6, Santiago 5: 17/18, Números 11: 2; entre otros.
Hoy en día, el mismo evangelio es predicado por personas con alta capacidad intelectual como teológos, filósofos, sabios religiosos y personas elocuentes, pero sin unción ni impacto como en la antigüedad. Las sociedades se vuelven cada vez más perversas y corruptas a pesar de que la palabra de Dios es la mayor autoridad que transforma las vidas y sociedades.
Esta situación genera una crisis de credibilidad institucional y réplica en las sociedades y comunidad cristiana, y deja «entredicho» al evangelio que fue enviado por el Señor para «sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar la libertad a los cautivos; a poner en libertad a los cautivos, y a predicar el año agradable del Señor» por falta de efectividad como en la antigüedad. El Apóstol Pedro dijo al paralítico: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo, levántate y anda; y el paralítico comenzó a caminar. Estas palabras y actitud que usó Pedro me despierta una cierta sensación y curiosidad en el desempeño de llamado, y me hace plantear la siguiente pregunta: Qué tenemos a día de hoy como iglesia de Cristo?.
Es notorio que la iglesia primitiva ha dejado un testimonio claro e impactante sobre el poder del evangelio de la muerte y resurrección de Cristo por medio del Espíritu Santo. Este buen legado se ha deteriorado, y el mensaje de Cristo crucíficado parece ya una «tontería» para muchos.
Esa situación me hace plantear preguntas en este artículo como: ¿Por qué el poder de Dios ya no se manifiesta en la vida de sus siervos como en la antigüedad?…¿Dios ha cambiado?…¿Los siervos actuales dependen de Dios?….¿Los siervos actuales son llamados y ungidos por Dios?; entre otras.
Puede que esas preguntas sean catalogadas y/o concebidas como una «estupidez» para muchos de los siervos sabios e elocuentes, pero el artículo nos invita a una reflexión profunda, retrospectiva y comparativa sobre el estado actual del evangelio de Cristo resucitado, así como el grado de responsabilidad, dependencia, obediencia y compromiso que tienen los siervos actuales en el desempeño de sus diferentes llamados ministeriales. Es cierto, porque escrito está, Dios nunca ha cambiado; sigue siendo el mismo y con las mismas promesas y poder; pero la curiosidad principal aquí es su «falta y poca» presencia en la iglesia actual.
En mi investigación y modesta reflexión como creyente, encuentro que el problema radica en la actitud «orgullosa y vanidosa» de los actuales siervos; porque muchos aprecian más sus emociones y sabiduría personal, que la voz de Dios.
Cuando un siervo (Partor, profeta, apóstol, etc.) camina en la voluntad de Dios, es decir, reconoce su dependencia hacia el Señor, Dios respalda los dichos de su boca porque Él nunca puede ser avergonzado, tampoco sus siervos. La obediencia y/o dependencia es la «medicina» que atrae la presencia de Dios en la vida de sus ungidos.
Sin duda, la sabiduría humana es buena e indispensable para el desempeño de cualquier actividad, pero el Señor no depende de ella cuando quiere obrar en medio de su pueblo. El ejemplo claro está en la vida de los primeros discípulos tras ser enseñados e instruidos por Cristo. «Recibiréis el poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo». Hechos 1: 8. Este pasaje bíblico nos invita a un análisis exhaustivo para diferenciar entre la sabiduría humana y la provisión o dependencia celestial. Porque una tierra férti fuera de la voluntad de Dios se convierte en espinas, y una tierra llena de espinas en la voluntad de Dios se convierte en el mejor jardín. El sievo Moisés dijo al Señor: Ahora, pues, si he hallado la gracia en tus ojos, te ruego que me muestres el camino….y el Señor le dijo: Mi presencia irá contigo.
Apreciables siervos, lo que la iglesia actual necesita no son las profecías ni la sabiduría humana, sino la presencia del Espíritu Santo como lo fue en la iglesia primitiva. La iglesia actual debe orar y pedir que el Espíritu Santo interrumpa sus oraciones, programas, exhortaciones, etc. Porque cuando el Espíritu Santo interrumpe sus oraciones y programas monótonas, la iglesia empieza a celebrar lo espiritual y celestial.
Querida iglesia de Cristo, la cabeza de Goliat no fue exhibida por el poder ni sabiduría de los generales y oficiales de poderoso ejército israelí, sino por un jovencito sin formación militar que dependía de la provisión celestial. Volvamos a la fuente de vida, el Espíritu Santo.
Dios Os bendiga siempre!






