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jueves, octubre 15, 2026
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Cinco años de experiencia o cuatro años estudiando, ¿valen lo mismo para ser periodista?

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La nueva propuesta de Ley de Prensa en Guinea Ecuatorial abre un debate que va mucho más allá de determinar quién podrá ser considerado periodista. En realidad, nos obliga a plantearnos una pregunta mucho más profunda: ¿qué significa estar verdaderamente preparado para ejercer el periodismo?

El proyecto, actualmente en fase de deliberación y, por tanto, susceptible de modificaciones antes de su eventual aprobación definitiva, contempla distintas vías para acceder al reconocimiento profesional, contar con una titulación universitaria en Ciencias de la Información, disponer de un diploma de un centro de formación oficialmente reconocido o acreditar un mínimo de cinco años de ejercicio efectivo y continuo de la profesión.

A primera vista, la propuesta puede parecer razonable. Y, en parte, lo es.

Hay profesionales que llevan años trabajando en radio, televisión, prensa o medios digitales y que han construido su carrera desde la práctica, sin haber tenido la oportunidad de pasar por una universidad. Ignorar completamente esa trayectoria sería injusto.

¿Qué importancia seguirá teniendo pasar cuatro años en una Universidad para formarse en Periodismo si cinco años de experiencia profesional pueden permitir acceder al mismo reconocimiento?

No planteo esta cuestión para enfrentar a periodistas titulados con periodistas que han aprendido el oficio en las redacciones. Tampoco para afirmar que quien no posee un título universitario no puede ser un excelente periodista.

Pero formar no es exactamente lo mismo que acreditar una formación profesional especializada.

Durante cuatro o cinco años (antiguo sistema) de Universidad, un estudiante de Periodismo no aprende únicamente a redactar una noticia o preparar una entrevista. Aprende la ética profesional, el derecho a la información, investigación, géneros periodísticos, tratamiento de fuentes, técnicas de entrevista, comunicación audiovisual, radio, televisión, documentación, nuevas narrativas y saber identificar los fake news (noticias falsas)*. Aprende, además, a preguntarse por qué una información debe publicarse de determinada manera, qué consecuencias puede tener, qué derechos están en juego, cuáles son los límites de la profesión, y sobre todo, la responsabilidad del periodista.

Dicho de otra manera, la experiencia enseña a enfrentarse a la realidad profesional; la formación académica proporciona herramientas para comprenderla, cuestionarla y ejercer con fundamento. Y ahí está el verdadero punto de este debate.

Cinco años de experiencia no significan necesariamente cinco años de formación periodística, porque incluso los hay que empezaron a formarse, durante un año o dos en la Universidad , dejaron la carrera y a día de hoy, tiene como mínimo 5 años de experiencia en los medios que ejercen.

Una persona puede pasar cinco años adquiriendo enormes conocimientos prácticos. Pero también puede pasar esos mismos cinco años reproduciendo malas prácticas, dependiendo de qué formación haya recibido y de qué estándares profesionales haya encontrado a su alrededor. Por eso, el tiempo trabajado no debería ser el único elemento de valoración.

El propio proyecto de ley plantea principios como la verdad, la independencia, la responsabilidad, el pluralismo, el respeto a la dignidad humana y la protección de los derechos fundamentales. También establece exigencias relacionadas con la veracidad, el contraste, la precisión y la contextualización de las informaciones. Y aquí aparece otra pregunta fundamental:

¿Cómo garantizamos que quien accede a la profesión por la vía de la experiencia posee realmente esas competencias?

Acreditar cinco años de ejercicio profesional es importante. Pero acreditar años de trabajo no debería significar únicamente demostrar que una persona permaneció durante determinado tiempo en un medio de comunicación. También debería existir una forma de comprobar qué competencias profesionales ha adquirido durante ese período.

Porque el periodismo no consiste simplemente en estar delante de una cámara, presentar un programa de radio, publicar en redes sociales o escribir textos. El periodismo es una carrera muy compleja que va más allá, en la investigación, contrastar la información, verificar y sabe distinguir entre una fuente y un rumor. Es comprender que una acusación no es una condena. El periodista protege a un menor cuando la información no justifica exponer su identidad, y un sin fin de responsabilidades en una sociedad.

También debe saber cuándo una noticia es de interés público y cuándo estamos invadiendo innecesariamente la vida privada de una persona física o jurídica. Y, sobre todo, es asumir que detrás de cada publicación existe una responsabilidad.

¿Qué le decimos a un joven que hoy decide matricularse en una carrera universitaria de Periodismo?

Le estamos pidiendo cuatro años de estudio, esfuerzo, exámenes, trabajos, prácticas y sacrificios para obtener una formación especializada.

Porque si así fuera, estaríamos debilitando el incentivo para la formación universitaria y enviando un mensaje equivocado a las nuevas generaciones; que para ejercer una profesión especializada quizá sea más importante acumular tiempo que adquirir conocimientos sistemáticos.

Y esto no significa que la Universidad deba convertirse en una barrera de entrada a la profesión. Todo lo contrario. La Universidad debe seguir siendo una vía fundamental de formación, pero la experiencia también debe tener reconocimiento, especialmente para quienes han demostrado una trayectoria profesional sólida.

La solución, por tanto, no debería ser “título contra experiencia”

Guinea Ecuatorial necesita una legislación que reconozca la realidad de sus profesionales de la comunicación, incluidos aquellos que han construido su carrera fundamentalmente desde la práctica. Pero también necesita una legislación que mire hacia el futuro.

Ya no hablamos solamente de prensa escrita, radio y televisión. Hablamos de medios digitales, redes sociales, periodismo audiovisual, podcast, producción multimedia, verificación digital y nuevas herramientas tecnológicas, porque a día de hoy casi todos informan.

Un periodista puede tener cinco años de experiencia y ser excelente. Otro puede tener diez y mantener malas prácticas. Y otro puede tener un título universitario y necesitar todavía años de trabajo para convertirse en un gran profesional.

¿Qué tipo de periodista necesita Guinea Ecuatorial?

Necesitamos profesionales con experiencia, pero también preparados. Periodistas que conozcan sus derechos, pero también sus responsabilidades, conscientes de que informar no es simplemente contar lo que ocurre, sino hacerlo con rigor, contexto, ética y responsabilidad.

La nueva Ley de Prensa todavía está en deliberación. Eso significa que el debate no llega tarde, llega en el momento oportuno.

Por: Maximiliano Ndong Nzó Obono

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