La infidelidad es la ruptura del compromiso de exclusividad en una relación de pareja, ya sea física, emocional o virtual, y se considera un acto de traición y deslealtad. Asimismo, la Sagrada Escritura considera que es un pecado grave que implica la ruptura de los votos matrimoniales y está prohibido en el séptimo mandamiento de la Ley de Dios. De acuerdo con los valores de la sociedad ecuatoguineana, nunca ha sido bien vista.
Lamentablemente, este fenómeno crece de forma vertiginosa en la sociedad, hasta el punto de que algunos ciudadanos se han conformado con que sus parejas cometan este acto a sus espaldas y fuera del lugar donde viven. «Puede hacerlo, pero con tal de que no lo sepa, yo estaré bien», dicen. Pero si tu pareja te es infiel a tus espaldas y fuera de vuestro hogar, ¿dejará de herir tus sentimientos? ¿Dejarán de afectarte las posibles consecuencias de ese hecho? Creo que no. Es una cuestión de sentimiento, compromiso y conciencia, términos que no entienden de lugares.
Hace un tiempo, una ciudadana afirmó en un vídeo viralizado en redes sociales que «Guinea Ecuatorial es capu-capu, que todo aquel o aquella que no pueda compartir a su pareja, que se vaya a otra parte». Esta afirmación demuestra lo bajo que hemos caído como sociedad. Los valores de la sociedad ecuatoguineana ya no calan en la actualidad y deben recuperarse sí o sí, porque, como sociedad, lo que dijo no nos identifica.
Lo triste de este comportamiento es que muchos no miden las consecuencias que puede ocasionar en el futuro, tanto a nivel social como familiar. Pero vayamos de dentro hacia fuera. A nivel familiar, puede provocar inestabilidad, familias inseguras y rotas, niños que crecen con mentiras, sin la unión de sus padres, etc. Y a nivel social, no dará buenos resultados, porque si la primera institución social está en quiebra, la sociedad será solo su reflejo.
En esta misma línea y mirando al futuro, algunos jóvenes, cuando han decidido tener pareja, optan por ciudadanos nacidos fuera del país o que han ido a estudiar fuera, algo que no debería ser así. Asimismo, hay jóvenes que han mantenido relaciones con varias personas y, cuando por fin deciden sentar cabeza, llega un momento en el que no pueden sentarse en el patio de la casa de su pareja porque alguien podría reconocerlos y divulgar su modus operandi del pasado.
En definitiva, no se trata de señalar sino se trata de elegir el compromiso, respeto y verdad. Y sabemos que el ser humano tiene la capacidad de cambiar y arrepentirse. Por ello, estas líneas son una invitación a que los ciudadanos entiendan la repercusión de la infidelidad, porque es una decisión que muchos toman sin darse cuenta, pero que a la larga trae consecuencias que nadie se atreve a reconocer en público.






