El ministro explicó que la prioridad del departamento es concentrar los recursos disponibles en proyectos que respondan a las necesidades sociales y contribuyan directamente a mejorar las condiciones de vida de la población. Para ello, las actuaciones se centraron principalmente en las infraestructuras viarias, la vivienda, el abastecimiento de agua, el saneamiento y la ordenación territorial.

En el sector de las carreteras, siete proyectos se encuentran en fase de recepción provisional. Entre las actuaciones destacadas figuran la carretera Akurenam-Minang-Kogo, recientemente inaugurada, y las carreteras Malabo-Luba y Bolondo, en el distrito de Mbini, que continúan en ejecución.
En materia de vivienda y edificaciones, el departamento informó de la entrega de 512 viviendas sociales en la nueva capital, Ciudad de La Paz, además de diferentes trabajos de rehabilitación. Las intervenciones también han alcanzado infraestructuras públicas, incluidos hospitales y centros educativos.
Por otra parte, el ministerio mantiene proyectos destinados a mejorar el suministro de agua potable y los servicios de saneamiento, mientras que, en el ámbito de la ordenación territorial y el urbanismo, trabaja en la revisión y actualización de las leyes y normativas que regulan estos sectores.
El balance ministerial recoge asimismo 107 inauguraciones en diferentes sectores, además de las actuaciones de rehabilitación realizadas en hospitales y escuelas. Sin embargo, el departamento no ha precisado en el balance facilitado cómo se distribuyen estas inauguraciones por sectores.
De cara a 2026, la prioridad será continuar y concluir las obras que quedaron pendientes al cierre del ejercicio anterior. El objetivo es completar los proyectos iniciados y permitir que las inversiones realizadas se traduzcan en infraestructuras operativas y servicios accesibles para los ciudadanos.
El ministro reconoció que las limitaciones económicas impiden responder a todas las necesidades en un solo ejercicio presupuestario. Esta situación obliga al departamento a establecer prioridades y dar continuidad a las actuaciones en curso.
La principal tarea para 2026 será convertir las obras en ejecución en infraestructuras plenamente funcionales. Más allá del número de proyectos iniciados o del porcentaje de avance alcanzado, la culminación de las carreteras, la disponibilidad de agua potable y el funcionamiento de los equipamientos públicos serán determinantes para que estas inversiones tengan un impacto directo en la vida cotidiana de la población.






