Sus canciones, entre ellas «Ser el hijo de tal no es un cargo social» y las producciones vinculadas a Gran Torino, dejaron una huella entre quienes seguían de cerca el movimiento urbano nacional. Su estilo, sus letras y esa forma particular de abordar determinadas realidades sociales hicieron que su nombre trascendiera el círculo habitual de los artistas de rap.
Jaimin, también forma parte de West Barna, junto a su primo Mr. O, en una etapa en la que el grupo contribuyó al desarrollo de una escena rap que encontraba en las calles, los barrios y las experiencias cotidianas una fuente permanente de inspiración.
Pero si algo mantuvo durante años la atención de los seguidores sobre Jaimin Dog Bo fue su conocido enfrentamiento musical con Kiko B. El beef entre ambos se convirtió en uno de los episodios más comentados por los aficionados al rap ecuatoguineano. Las diferencias entre los dos artistas alimentaron durante un tiempo la conversación dentro de la escena urbana.
Paradójicamente, aquellos dos nombres que parecían enfrentados terminaron compartiendo micrófono.
El rapero ecuatoguineano y Kiko B aparecieron juntos, junto a otros artistas como Narkelly Pana, en la canción Pull Up. Una colaboración que, vista con perspectiva, demostró que las rivalidades artísticas también pueden terminar dando paso a encuentros musicales.
Sin embargo, fue con Taxista cuando Jay volvió a ocupar un espacio especialmente visible en la conversación pública. La canción abordaba la realidad de los taxistas de Guinea Ecuatorial y mostraba nuevamente al artista desde una perspectiva crítica y social.
En los últimos tiempos comenzaron a circular versiones sobre la situación personal del rapero. Algunas fuentes cercanas, según se ha comentado en el entorno del artista, sostienen que habría sido evacuado a España, mientras que otras versiones apuntan a que continúa en Malabo. También han circulado informaciones sobre una supuesta detención después del lanzamiento de Taxista y una posterior liberación.
Pero aquí hay que hacer una precisión importante: estas versiones no están suficientemente documentadas públicamente como para presentarlas como hechos confirmados.
Por eso permanece una pregunta que muchos seguidores del rap ecuatoguineano se hacen:
¿Dónde está Jaimin?
¿Ha dejado definitivamente la música?
¿Se encuentra fuera del país?
¿Está dedicado actualmente a otra actividad?
¿O simplemente ha decidido apartarse del escenario y vivir lejos de los focos?
Son preguntas que, hasta ahora, permanecen abiertas.
Mientras tanto, la escena musical ecuatoguineana ha continuado su camino. Algunos de los artistas de aquella generación siguen activos, mientras nuevos ritmos y nuevas tendencias han ido ganando espacio entre el público. El afrobeat y otras corrientes urbanas ocupan hoy buena parte del panorama musical.
Pero para algunos seguidores, todavía existe una ausencia difícil de sustituir: la del rap gangsta que representaba el auto de ser el hijo de tal.
Porque hay artistas que simplemente publican canciones y hay otros que terminan formando parte de la memoria musical de una generación.
Jay pertenece, para muchos de sus seguidores, a ese segundo grupo.
Quienes lo escucharon recuerdan canciones que les hicieron bailar, reuniones entre amigos y una época en la que el rap tenía una manera particular de contar la vida cotidiana. Recuerdan Gran Torino, recuerdan Hoy es viernes y recuerdan aquellas letras que convirtieron a Dog Bo en una referencia para numerosos aficionados al género.
Quizá por eso su ausencia genera tanta curiosidad.
En una época en la que las redes sociales permiten conocer prácticamente cada movimiento de un artista, el silencio prolongado de una figura conocida termina convirtiéndose, inevitablemente, en una pregunta colectiva.
¿Qué fue de Jaimin?
Tal vez algún día sea él mismo quien responda.
Y quizá la respuesta sea mucho más sencilla de lo que muchos imaginan: que el artista decidió detenerse, cambiar de rumbo o simplemente vivir lejos de los escenarios.
Pero mientras esa respuesta no llegue, una parte de sus seguidores seguirá esperando.
Porque el rap guineano ha cambiado, los ritmos han evolucionado y nuevas generaciones han tomado el relevo. Sin embargo, para quienes crecieron escuchando aquella etapa, siempre quedará un espacio reservado para Jaimin aquel rapero al que muchos llegaron a llamar Dog Bo y cuya voz todavía permanece en la memoria de una generación.
La pregunta sigue sobre la mesa: ¿dónde está Jaimin Dog?






