El descubrimiento se produjo cuando varios de sus sobrinos acudieron al solar familiar y localizaron el cuerpo de la mujer, de quien la familia no tenía noticias desde hacía varios meses.
Según los familiares, Nchama vivía sola y mantenía un contacto limitado con su entorno. Sus sobrinos aseguran que no acostumbraba a recibir visitas ni a mantener una presencia frecuente de familiares o vecinos en su domicilio. El último contacto que recuerdan con ella se habría producido, aproximadamente, a finales de 2025.
La prolongada ausencia de noticias llevó a la familia a plantearse distintas posibilidades sobre su paradero, entre ellas que pudiera haberse desplazado a Gabón, donde residen otros familiares.
Algunos vecinos, por su parte, señalan que la mujer no permanecía de manera estable en un mismo lugar y que realizaba desplazamientos con frecuencia, sin comunicar siempre sus movimientos a sus familiares.
El estado en el que fue encontrado el cuerpo hace presumir que el fallecimiento se produjo tiempo atrás, aunque la fecha exacta y las circunstancias de la muerte todavía no han sido determinadas.






